El botón de desistimiento en las tiendas online: qué exige la directiva europea, si ya es obligatorio en España y cómo implementarlo
Desde el 19 de junio de 2026 la normativa europea pide que desistir de una compra online sea tan fácil como hacerla. España aún no la ha incorporado a su ley, pero conviene tenerlo listo ya.
WebMasterOsona
Equipo editorial
Desde el 19 de junio de 2026, la normativa europea pide que quien compra en una tienda online pueda echarse atrás con la misma facilidad con la que compró: con un botón visible que diga algo como «desistir del contrato aquí», un segundo paso para confirmarlo y un correo que lo deje por escrito. Desde entonces se han publicado muchos artículos que dan la obligación por hecha en España, con multas incluidas. La realidad, a finales de septiembre de 2026, tiene más matices: la directiva está en vigor y la fecha de aplicación ha pasado, pero España todavía no la ha incorporado a su ley de consumidores. Esta guía explica qué exige exactamente la norma, a qué ventas afecta, qué significa que aún no esté transpuesta y cómo montarlo bien en una tienda pequeña sin esperar al último momento.
Qué exige exactamente el nuevo artículo 11 bis
La Directiva (UE) 2023/2673 se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea el 28 de noviembre de 2023. Su título habla de «contratos de servicios financieros celebrados a distancia», y por eso muchas tiendas online no le prestaron atención durante dos años. Pero dentro lleva una pieza que afecta a todo el comercio electrónico: el nuevo artículo 11 bis de la Directiva 2011/83/UE, la que regula los derechos de los consumidores en toda la Unión. Su primer apartado dice así:
«En el caso de los contratos a distancia celebrados mediante una interfaz en línea, el comerciante se asegurará de que el consumidor también pueda desistir del contrato utilizando una función de desistimiento. La función de desistimiento se etiquetará con la expresión “desistir del contrato aquí” o una formulación inequívoca equivalente de manera fácilmente legible. La función de desistimiento estará disponible de forma permanente durante todo el plazo de desistimiento. Se mostrará de manera destacada en la interfaz en línea y será fácilmente accesible para el consumidor.»
Fíjate en la palabra «también». El botón no sustituye a las vías que ya existían (el formulario modelo, un correo, una carta): se suma a ellas. Y fíjate en que la norma no habla de devoluciones ni de reembolsos. Habla de una sola cosa: que el cliente pueda comunicar que desiste, de forma sencilla y con prueba de que lo ha hecho.
Dos pasos: el botón y la confirmación
El artículo describe un recorrido en dos fases. La primera es la función de desistimiento propiamente dicha, el botón o enlace «desistir del contrato aquí», que lleva a una declaración en línea. La segunda es la función de confirmación, regulada en el apartado 3:
«Esta función de confirmación se etiquetará de manera fácilmente legible y únicamente con la expresión “confirmar desistimiento” o una formulación inequívoca equivalente.»
La palabra «únicamente» importa. El botón final no puede decir «enviar», ni «continuar», ni «solicitar devolución», ni esconderse bajo un texto ambiguo. La razón la explica el considerando 37 de la directiva: se pide confirmar la decisión «a fin de evitar el ejercicio involuntario del derecho de desistimiento». Es decir, el segundo paso protege al cliente de un clic por error, no a la tienda de perder la venta.
Qué datos puede pedir la declaración
El apartado 2 enumera lo que la declaración en línea debe permitir que el consumidor «proporcione o confirme»:
- Su nombre.
- Los datos concretos que identifiquen el contrato del que quiere desistir (en una tienda, el número de pedido).
- El medio electrónico por el que se le enviará la confirmación (en la práctica, el correo electrónico).
El considerando 37 añade un matiz útil: si el cliente ya se ha identificado, por ejemplo iniciando sesión, debe poder desistir «sin necesidad de volver a proporcionar su identificación» ni la del contrato. Y también permite que, si el pedido incluye varios productos, la tienda ofrezca desistir solo de una parte.
El acuse de recibo en soporte duradero
Cuando el cliente pulsa «confirmar desistimiento», el apartado 4 obliga a enviarle «sin demora indebida» un acuse de recibo en soporte duradero, «con información sobre su contenido y la fecha y hora de presentación». La ley española ya define soporte duradero, y el correo electrónico está expresamente incluido. Una pantalla de «gracias» no basta: el cliente tiene que poder guardar la prueba.
El apartado 5 cierra el círculo: el desistimiento se considera hecho a tiempo si la declaración se presenta antes de que acabe el plazo. Por eso la fecha y la hora del acuse son la prueba central. Si alguien confirma a las 23:50 del último día, está dentro.
Disponible durante todo el plazo
La función tiene que estar disponible «de forma permanente durante todo el plazo de desistimiento». En venta de productos, ese plazo es de 14 días naturales desde que el cliente recibe el pedido, pero el derecho existe desde que se firma el contrato, así que la función debería estar accesible también antes de la entrega. El considerando 37 pone un ejemplo de lo que no vale: obligar a descargar una aplicación para desistir si la compra no se hizo con esa aplicación.
A qué ventas afecta y a cuáles no
La obligación se aplica a los contratos a distancia celebrados mediante una interfaz en línea entre una empresa y un consumidor, siempre que exista derecho de desistimiento. Tres filtros, por tanto: que el cliente sea un particular, que la compra se haya hecho a través de una web o una app, y que la venta no esté entre las excepciones al desistimiento.
| Tipo de venta | ¿Necesita botón? | Por qué |
|---|---|---|
| Tienda de ropa de Vic que vende online a particulares | Sí | Contrato a distancia por interfaz en línea con derecho de desistimiento de 14 días |
| Academia que vende un curso online con inicio en un mes | Sí | Servicio con desistimiento de 14 días desde la contratación |
| Suscripción mensual contratada en la web (caja de café, software) | Sí | Mismo régimen; además, darse de baja debe poder hacerse de la misma forma en que se contrató |
| Taller que vende recambios solo a otros talleres | No | Venta entre empresas: no hay consumidor |
| Pastelería que vende tartas personalizadas online | No, para esos productos | Bienes personalizados y perecederos están excluidos del desistimiento (art. 103 TRLGDCU) |
| Restaurante con reserva y pago online para una fecha concreta | No | Servicios de restauración y ocio con fecha determinada, excluidos |
| Pedido por teléfono o en la tienda física | No | No se celebra mediante una interfaz en línea (el desistimiento por teléfono sigue existiendo) |
Hay zonas grises. Un pedido cerrado por WhatsApp o por correo es un contrato a distancia, pero es discutible que se haya hecho «mediante una interfaz en línea» del comerciante en el sentido de la directiva, que remite a la definición de sitios web y aplicaciones del Reglamento de Servicios Digitales. Nuestra lectura prudente: si el grueso de tus ventas pasa por la web, pon el botón y enlázalo también en los correos de los pedidos que cierres por otros canales. No cuesta más.
Tampoco importa el tamaño. A diferencia de otras normas recientes, como la de accesibilidad, aquí no hay exención para microempresas. Una tienda con veinte pedidos al mes está en la misma situación que una grande.
La situación en España: todavía sin transponer
Una directiva no se aplica sola a las empresas: cada país la tiene que incorporar a su ley. El artículo 2 de la Directiva 2023/2673 lo dejó escrito con dos fechas: los Estados «adoptarán y publicarán a más tardar el 19 de diciembre de 2025» las disposiciones necesarias y «aplicarán dichas disposiciones a partir del 19 de junio de 2026».
España no cumplió la primera fecha. Lo hemos comprobado hoy en tres sitios:
- El texto consolidado de la ley de consumidores en el BOE (Real Decreto Legislativo 1/2007, el TRLGDCU) tiene como última actualización la del 28 de febrero de 2026, y no contiene ninguna «función de desistimiento». Su artículo 97.1.j), el que obliga a informar sobre el desistimiento, sigue sin mencionarla.
- La ficha de la directiva en el BOE no recoge ninguna norma española que la desarrolle.
- Lo último oficial es el Anteproyecto de Ley de contratos de crédito al consumo, aprobado en primera vuelta por el Consejo de Ministros el 7 de enero de 2026 y sometido a audiencia pública hasta el 30 de enero. Ese texto transpone a la vez dos directivas y, en una de sus disposiciones finales, añade al TRLGDCU un nuevo artículo 106 bis que copia casi palabra por palabra el artículo 11 bis europeo, con el mismo «desistir del contrato aquí» y el mismo «confirmar desistimiento».
Un anteproyecto no obliga a nadie. Tiene que volver al Consejo de Ministros, pasar por las Cortes y publicarse en el BOE. Y el propio borrador dice que la ley entrará en vigor «a los veinte días de su publicación». No prevé aplicar el botón con efectos retroactivos desde junio.
| Fecha | Qué pasó |
|---|---|
| 22 de noviembre de 2023 | Se aprueba la Directiva (UE) 2023/2673 |
| 28 de noviembre de 2023 | Se publica en el Diario Oficial de la UE |
| 17 de diciembre de 2023 | Entra en vigor la directiva (obliga a los Estados, no aún a las tiendas) |
| 19 de diciembre de 2025 | Fin del plazo para que los Estados publiquen su ley. España no llega |
| 7 de enero de 2026 | El Consejo de Ministros aprueba el anteproyecto que añadiría el artículo 106 bis al TRLGDCU |
| 30 de enero de 2026 | Termina la audiencia pública del anteproyecto |
| 19 de junio de 2026 | Fecha en la que las normas nacionales debían empezar a aplicarse |
| 28 de septiembre de 2026 | Sin publicación en el BOE: la función de desistimiento no está en la ley española |
Qué implica que no esté transpuesta
Aquí es donde los titulares se han pasado de frenada en las dos direcciones. Ni «ya es obligatorio y te multan» ni «como no está transpuesto, no hay nada que hacer». La Comunidad de Madrid lo resume con precisión en su página de consumo dedicada al botón: las directivas «pueden tener efecto directo vertical frente al Estado cuando sus disposiciones sean claras, precisas e incondicionales, pero no suelen producir efecto directo horizontal frente a particulares o empresas privadas». Y aconseja a las empresas prepararse para tener la función disponible «desde el momento en el que esta obligación se incorpore al ordenamiento jurídico».
Traducido a una tienda pequeña:
- No hay hoy una infracción específica por no tener el botón en la ley española, ni un plazo de adaptación distinto del que fije la ley cuando se apruebe.
- Los jueces sí interpretan la ley española a la luz de la directiva. Es el principio de interpretación conforme: si hay un conflicto sobre si un cliente desistió a tiempo, el tribunal leerá el TRLGDCU pensando en lo que dice el artículo 11 bis. Una tienda que pone trabas para desistir parte con desventaja.
- El derecho de desistimiento de 14 días sigue igual. El artículo 102 del TRLGDCU permite desistir «sin indicar el motivo», el 106 permite hacerlo con el formulario modelo o con «cualquier declaración inequívoca», y el 106.3 ya prevé que la tienda ofrezca un formulario en su web y envíe el acuse de recibo en soporte duradero. Medio camino ya estaba andado.
- Las suscripciones ya tenían su regla. El artículo 62.3 del TRLGDCU obliga desde hace años a que el consumidor pueda poner fin a los contratos de tracto sucesivo «en la misma forma en que lo celebró». Si se contrata con un clic, darse de baja no puede exigir una carta certificada.
Tres afirmaciones que circulan y que hay que matizar
«Si no tienes botón, el cliente tiene doce meses para devolver». Lo que dice hoy el artículo 105 del TRLGDCU es que el plazo se alarga doce meses si la tienda no ha informado del derecho de desistimiento. El anteproyecto añade a esa información obligatoria la ubicación de la función, así que el argumento podría tener recorrido cuando la ley se apruebe. Hoy, el riesgo de los doce meses está en no informar del desistimiento, no en la ausencia del botón.
«Se aplica con efectos desde el 19 de junio aunque la ley salga después». El borrador publicado no dice eso: entra en vigor veinte días después de su publicación. El texto puede cambiar en su tramitación, pero hoy no hay base oficial para esa afirmación.
Cifras de multas. Hemos visto porcentajes de facturación citados como si fueran la sanción del botón. No los repetimos aquí porque no hay una sanción española específica para esta obligación hasta que la ley se apruebe.
Por qué conviene ponerlo ya aunque no sea obligatorio en España
Que la obligación no esté todavía en el BOE no significa que convenga esperar. Hay cuatro motivos prácticos:
- Si vendes a otros países de la UE. Una tienda de Osona que envía a clientes de Francia, Alemania o Italia y orienta su web a ellos puede quedar sujeta a las normas de consumo del país del cliente. Si ese país ya ha transpuesto la directiva, el botón puede ser obligatorio hoy para esos pedidos. Es algo que conviene consultar con quien te asesore en materia legal.
- La ley española llegará. Cuando se publique, habrá veinte días (si el texto no cambia) para adaptarse. Veinte días en plena campaña de Navidad o de rebajas es poco margen para tocar la tienda.
- Reduce conflictos. Una petición de desistimiento que llega por el canal correcto, con el número de pedido y con fecha y hora, se resuelve en diez minutos. Las que llegan por Instagram, por una reseña enfadada o por un correo sin datos cuestan mucho más.
- Las plataformas ya lo traen. WooCommerce y Shopify ofrecen herramientas para esto desde el verano. Activarlas bien es cuestión de horas, no de un proyecto.
Cómo debería funcionar en una tienda pequeña
Pongamos una tienda de ropa de Vic con una web sencilla. El recorrido que cumple el artículo 11 bis sería este:
- Un enlace visible y siempre en el mismo sitio. «Desistir del contrato aquí» en el pie de todas las páginas, en el área de cliente junto a cada pedido y en el correo de confirmación del pedido y en el de envío. El considerando 37 sugiere precisamente facilitar «hipervínculos» a la función.
- Un formulario corto. Nombre, número de pedido y correo electrónico. Si el cliente ha iniciado sesión o llega desde el enlace del correo, esos datos ya vienen rellenados y solo tiene que revisarlos. Opcionalmente, una casilla para elegir qué productos del pedido devuelve.
- Un resumen y un único botón «Confirmar desistimiento». Nada de textos persuasivos intermedios ni de descuentos que obliguen a cerrar una ventana para seguir.
- Una pantalla final y un correo inmediato. El correo repite lo que el cliente ha enviado, indica la fecha y la hora exactas y explica los pasos siguientes: cómo devolver el producto, en qué plazo y quién paga el envío.
- Un aviso interno. La tienda recibe la petición en el correo y en el panel, vinculada al pedido, para empezar a contar los 14 días que tiene para reembolsar.
Qué pedir y qué no pedir en el formulario
La directiva fija un mínimo (nombre, contrato, medio para la confirmación) y el considerando 36 da el criterio para todo lo demás: el procedimiento para desistir «no debe ser más gravoso que el procedimiento para la celebración del contrato». Si para comprar bastaron un correo y una tarjeta, para desistir no pueden hacer falta seis campos obligatorios.
Lo que sí tiene sentido
- Nombre y apellidos, para identificar al cliente.
- Número de pedido, o un desplegable con sus pedidos si ha iniciado sesión.
- Correo electrónico donde recibirá el acuse. Confirmarlo dos veces reduce errores de escritura.
- Selección de productos si el pedido tiene varios y quieres permitir el desistimiento parcial.
Lo que conviene no pedir, o dejar claramente como opcional
- El motivo. El artículo 102 del TRLGDCU permite desistir «sin indicar el motivo». Un campo de motivo obligatorio es una traba. Si te interesa el dato, pregúntalo después, en el correo de acuse, como una encuesta voluntaria.
- Fotos del producto o de su estado. El estado del producto se valora cuando vuelve, no al desistir.
- Datos bancarios. El artículo 107 obliga a reembolsar por el mismo medio de pago que usó el cliente, salvo que él disponga otra cosa. No necesitas su cuenta.
- Crear una cuenta o recordar una contraseña si compró como invitado. El considerando 37 dice que el consumidor no debe tener que «emprender procedimientos para localizar la función o acceder a esta».
- Pasos intermedios de retención: ofertas, cupones o «¿seguro que quieres irte?» entre el botón y la confirmación. El anteproyecto español, además, incorpora medidas contra los patrones oscuros en las interfaces.
Y un apunte de protección de datos: el formulario recoge datos personales, así que necesita una línea de información básica y un enlace a tu política de privacidad, como cualquier otro formulario de la web.
WooCommerce, Shopify y PrestaShop: cómo se implementa
Las tres plataformas más usadas por tiendas pequeñas en España han reaccionado de forma distinta. En todos los casos, la herramienta es un punto de partida: la responsabilidad de que el recorrido cumpla sigue siendo de la tienda.
WooCommerce
Desde la versión 11.1, publicada a principios de septiembre de 2026, WooCommerce incluye una función nativa de retirada de pedidos («Order withdrawal»). Viene desactivada y se activa en los ajustes avanzados de funcionalidades. Crea una página dentro de «Mi cuenta» con un formulario (nombre, correo, número de pedido, pedido completo o solo algunos productos), un paso de revisión antes de enviar y un correo de acuse para el cliente. Funciona también para quien compró como invitado.
Tres cosas que revisar si la activas:
- No se enlaza sola. La propia documentación de WooCommerce indica que la página no aparece enlazada en ningún sitio por defecto. Tienes que añadir tú el enlace en el pie, en el área de cliente y en los correos de pedido. Sin enlace visible, no cumple.
- El plazo se cuenta desde el pedido, no desde la entrega. La documentación lo dice así porque WooCommerce no sabe cuándo llega un paquete. En venta de productos, el plazo legal empieza cuando el cliente lo recibe, así que un pedido que tarda cinco días en llegar vería desaparecer la función antes de que acabe su plazo. Comprueba cómo se comporta en tu tienda y, si hace falta, que tu desarrollador lo ajuste o que tus textos dejen abierta la vía del correo.
- Rótulos en castellano y catalán. Revisa que el enlace diga «desistir del contrato aquí» y que el botón final diga «confirmar desistimiento» en todos los idiomas de la tienda, no una traducción aproximada.
Si tu versión de WooCommerce es anterior o tienes un tema muy personalizado, hay plugins en el repositorio oficial que hacen lo mismo. Antes de instalar cualquiera, mira que tenga las dos fases, el acuse por correo con fecha y hora, acceso para invitados y soporte activo.
Shopify
Shopify no ha añadido un botón con ese rótulo, sino que propone usar sus devoluciones y cancelaciones de autoservicio desde la cuenta de cliente. Su centro de ayuda recomienda activar las solicitudes de devolución y de cancelación, permitir cancelar hasta que el pedido se prepare, fijar la ventana de devolución en al menos 14 días contados desde la entrega del último artículo y añadir un enlace visible a la página de pedidos. También permite reglas distintas por mercado, útil si vendes también fuera de la UE y no quieres aplicar las mismas condiciones en todas partes.
Lo que queda en tus manos: que el enlace esté rotulado como pide la norma, que un cliente invitado pueda llegar sin fricción, y que el correo que recibe tras la solicitud funcione como acuse con su contenido y la fecha y hora. En la tienda de aplicaciones de Shopify hay varias que añaden el formulario con las dos fases si prefieres un recorrido separado de las devoluciones.
PrestaShop
PrestaShop tiene desde hace años un sistema de devoluciones de mercancía, pero está pensado para gestionar devoluciones, no para recoger una declaración de desistimiento: funciona desde el área de cliente y según el estado del pedido, y por sí solo no ofrece el rotulado, la confirmación en dos pasos ni el acuse con fecha y hora que pide el artículo 11 bis. Lo habitual es instalar un módulo específico del catálogo de complementos o de desarrolladores independientes. Los que hemos revisado añaden el enlace, el formulario en dos pasos, el acceso sin cuenta y el correo de acuse. Comprueba la compatibilidad con tu versión (1.7, 8 o 9) y pruébalo en un entorno de pruebas antes de tocar la tienda en producción.
Sea cual sea la plataforma, esto es exactamente el tipo de ajuste que conviene hacer con calma y dejar documentado. Si tu tienda la llevamos nosotros dentro del mantenimiento web, lo revisamos con la próxima actualización; si estás montando una nueva, en nuestras tiendas online ya sale de fábrica con el recorrido de desistimiento incluido.
Cómo encaja con tu política de devoluciones
Mucha gente mezcla tres cosas distintas que conviene separar en la web y en los correos:
| Desistimiento legal | Devolución comercial | Garantía legal | |
|---|---|---|---|
| Qué es | Derecho del consumidor a anular la compra a distancia sin dar motivos | Lo que la tienda ofrece voluntariamente (por ejemplo, 30 días para cambios) | Responsabilidad por productos defectuosos o que no son como se describieron |
| Plazo | 14 días naturales desde la entrega (bienes) o la contratación (servicios) | El que fije la tienda, igual o mayor que el legal | 3 años desde la entrega en bienes nuevos (art. 120 TRLGDCU) |
| ¿Botón? | Sí, es a lo que se refiere el artículo 11 bis | Puede usar el mismo recorrido | No, es otra vía (reclamación por falta de conformidad) |
Las reglas del desistimiento que ya estaban en la ley española siguen marcando cómo termina la historia después del botón:
- Reembolso en 14 días desde que el cliente te informa, incluidos los gastos de envío de la entrega estándar, y por el mismo medio de pago (art. 107).
- Puedes retener el reembolso hasta recibir el producto o hasta que el cliente demuestre que lo ha enviado, lo que ocurra primero (art. 107.3).
- El cliente tiene 14 días desde que comunica el desistimiento para devolver el producto (art. 108.1).
- El coste de la devolución lo paga el cliente solo si se lo has informado antes de la compra; si no, lo pagas tú (art. 108.1).
- Si el producto vuelve usado más allá de lo necesario para probarlo, puedes descontar la depreciación (art. 108.2), pero no si no informaste del derecho de desistimiento.
Si tu política comercial es más generosa, por ejemplo 30 días, puedes usar el mismo botón para todo, pero deja claro en el texto cuál es el plazo legal y cuál el que tú amplías. Y revisa tu página de condiciones: el modelo de información sobre el desistimiento que prevé la directiva incluye ya una frase para indicar dónde está la función en línea y que se enviará el acuse por correo.
Un detalle que se olvida: el acuse de recibo es tu prueba y la del cliente. Si tus correos acaban en la carpeta de spam, el cliente dirá que nunca lo recibió. Vale la pena comprobar que el dominio de la tienda tiene bien configurados los registros SPF, DKIM y DMARC.
Lista de comprobación para tu tienda
- Averigua si te aplica. ¿Vendes a particulares a través de la web o una app? ¿Tus productos tienen derecho de desistimiento? Si la respuesta es sí, sigue.
- Mira a qué países vendes. Si envías a consumidores de otros Estados de la UE, es posible que allí ya sea obligatorio.
- Elige cómo implementarlo según tu plataforma: función nativa (WooCommerce 11.1), configuración de devoluciones y cancelaciones (Shopify) o módulo específico (PrestaShop).
- Rotula bien los dos pasos: «Desistir del contrato aquí» y «Confirmar desistimiento», en todos los idiomas de la tienda.
- Pon el enlace en tres sitios como mínimo: pie de página, área de cliente junto al pedido y correos de confirmación y envío.
- Comprueba que funciona sin iniciar sesión para pedidos hechos como invitado.
- Revisa el plazo: que la función siga visible hasta 14 días después de la entrega, no solo 14 días después del pedido.
- Reduce el formulario a nombre, pedido y correo; motivo, solo opcional y mejor después.
- Prueba el acuse: haz un desistimiento de prueba y mira que el correo llega a la bandeja de entrada, con el contenido, la fecha y la hora.
- Actualiza las condiciones de venta con la ubicación de la función y separa desistimiento, devolución comercial y garantía.
- Define el proceso interno: quién recibe el aviso, cómo se vincula al pedido y quién controla los 14 días del reembolso.
- Apunta la fecha de revisión: cuando se publique la ley española, compara el texto final con lo que tienes.
Por qué llega esto y qué más viene
La idea de fondo de la directiva está en su considerando 37: garantizar que los consumidores «puedan desistir de un contrato con la misma facilidad con la que pueden celebrarlo». Es la misma lógica que llevó a la ley española a exigir que las bajas de las suscripciones se puedan hacer por el mismo canal que el alta, y la misma que inspira las reglas contra los patrones oscuros que el anteproyecto también incorpora. La Comisión Europea, además, tiene que presentar antes del 31 de julio de 2030 un informe sobre cómo está funcionando la función de desistimiento.
No es la única norma que ha cambiado la trastienda de una tienda online en poco tiempo. La ley de accesibilidad obliga desde el 28 de junio de 2025 a muchas tiendas a que el recorrido de compra sea usable con lector de pantalla, y el formulario de desistimiento forma parte de ese recorrido. La Ley 10/2025 de atención a la clientela cambió las reglas sobre las reseñas en internet. Y si tu web usa un asistente automático para atender dudas sobre devoluciones, recuerda que hay que avisar de que responde una máquina.
La buena noticia es que todas estas normas empujan en la misma dirección que una buena tienda online: procesos claros, pocos pasos y rastro escrito de lo que pasa. Un cliente que sabe que puede echarse atrás sin pelear compra con más confianza. Y unas buenas fotos de producto que enseñen bien lo que vendes siguen siendo la mejor manera de que no tenga que usar el botón.
Si no tienes claro cómo lo resuelve tu tienda hoy, en WebMasterOsona lo miramos contigo sin compromiso: cuéntanos con qué plataforma vendes y te decimos qué cambiaríamos primero. Si quieres una revisión más amplia de la tienda, la hacemos dentro de una auditoría digital.
Antes de las campañas de noviembre, repasa también la regla del precio anterior en el Black Friday y las palabras «eco» o «sostenible» de tus fichas de producto.
Fuentes: EUR-Lex: Directiva (UE) 2023/2673, de 22 de noviembre de 2023 (considerandos 36 y 37, artículo 1.3, que introduce el artículo 11 bis, artículo 2 y anexo I); EUR-Lex: Directiva 2011/83/UE sobre los derechos de los consumidores; BOE: ficha de la Directiva (UE) 2023/2673; BOE: texto consolidado del Real Decreto Legislativo 1/2007, Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (artículos 59 bis, 62, 97, 102 a 108 y 120); Ministerio de Economía, Comercio y Empresa: Anteproyecto de Ley de contratos de crédito al consumo (disposición final tercera, apartado cinco, y disposición final decimocuarta); La Moncloa: referencia del Consejo de Ministros de 7 de enero de 2026; Comunidad de Madrid: nuevo «botón de desistimiento»; WooCommerce: documentación de Order Withdrawal; Centro de ayuda de Shopify: derecho de desistimiento en la UE. Revisado el 28 de septiembre de 2026.
Preguntas frecuentes sobre el botón de desistimiento
¿Es obligatorio el botón de desistimiento en España?
La Directiva (UE) 2023/2673 debía aplicarse desde el 19 de junio de 2026, pero a 28 de septiembre de 2026 España no la ha incorporado a su ley: el texto consolidado del TRLGDCU en el BOE no incluye la función de desistimiento. Existe un anteproyecto de enero de 2026 que la añadiría como artículo 106 bis. Hasta que se publique, no hay una obligación española específica, aunque los jueces interpretan la ley conforme a la directiva y puede ser obligatorio si vendes a consumidores de países que ya la han transpuesto.
¿Qué tiene que poner exactamente el botón?
El primer paso debe rotularse «desistir del contrato aquí» o una formulación inequívoca equivalente, de forma fácilmente legible. El botón final debe decir únicamente «confirmar desistimiento» o una fórmula equivalente. Textos genéricos como «enviar» o «continuar» no cumplen lo que pide la norma.
¿Qué datos puedo pedir al cliente para desistir?
La norma prevé el nombre, los datos que identifican el contrato (el número de pedido) y el medio electrónico donde recibirá la confirmación. Si el cliente ha iniciado sesión, no debería tener que volver a identificarse. No conviene pedir el motivo como obligatorio, fotos ni datos bancarios: el desistimiento no necesita justificación y el reembolso se hace por el mismo medio de pago.
¿El botón sustituye al formulario de desistimiento o al correo?
No. La directiva dice que el consumidor debe poder desistir «también» mediante la función en línea. El formulario modelo y cualquier otra declaración inequívoca, por correo o por escrito, siguen siendo válidos.
¿Durante cuánto tiempo tiene que estar disponible?
Durante todo el plazo de desistimiento. En venta de productos son 14 días naturales desde que el cliente recibe el pedido, así que la función debe seguir accesible hasta entonces, y también antes de la entrega. Por eso conviene revisar las herramientas que cuentan los 14 días desde la fecha del pedido.
¿Tengo que reembolsar en cuanto el cliente pulsa el botón?
No. El botón solo recoge la decisión. Después se aplican las reglas de siempre: tienes 14 días para reembolsar desde que te informa, puedes retener el reembolso hasta recibir el producto o la prueba de su envío, y el cliente tiene 14 días para devolverlo. Los gastos de devolución los paga el cliente si se lo informaste antes de la compra.
¿Afecta a los productos personalizados o a las reservas de restaurante?
No. La función se exige cuando existe derecho de desistimiento, y el artículo 103 del TRLGDCU excluye, entre otros, los bienes personalizados, los perecederos, los precintados por higiene una vez abiertos y los servicios de restauración u ocio con fecha concreta. Si tu tienda mezcla productos con y sin desistimiento, indícalo claramente en cada ficha.