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  • 30 de agosto de 2026
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Accesibilidad web obligatoria: qué tienes que hacer si tienes web o tienda online

Desde junio de 2025 la Ley 11/2023 obliga a buena parte de los negocios que venden por internet. Qué dice, a quién afecta y cómo comprobarlo en 15 minutos.

WebMasterOsona Equipo editorial

Desde el 28 de junio de 2025, tener la web accesible ha dejado de ser una buena práctica para convertirse en una obligación legal para buena parte de los negocios que venden por internet en España. La Ley 11/2023, que traspone la directiva europea de accesibilidad, afecta directamente a las tiendas online, la banca electrónica, el transporte y el comercio digital. Y no, no hace falta ser una gran empresa: el umbral es más bajo de lo que crees. Te explicamos qué dice la norma, a quién afecta de verdad y cómo comprobar en un cuarto de hora si tu web la cumple.

Respuesta rápida: si tu negocio vende productos o servicios a consumidores por internet y tienes 10 trabajadores o más, o facturas más de 2 millones de euros, tu web debe cumplir la norma EN 301 549 (equivalente a WCAG 2.1 nivel AA) desde el 28 de junio de 2025. Las microempresas que prestan servicios quedan exentas de buena parte de los requisitos. Si encargaste la web antes de esa fecha, tienes margen hasta el 28 de junio de 2030 para adaptarla.

Qué dice exactamente la Ley 11/2023

La Ley 11/2023, de 8 de mayo lleva al ordenamiento español la Directiva (UE) 2019/882, conocida como European Accessibility Act. Su objetivo es fácil de explicar e incómodo de ignorar: que una persona con discapacidad visual, auditiva, motriz o cognitiva pueda usar un producto o un servicio digital de forma autónoma, sin tener que pedir ayuda.

Aplicado a una web, eso significa cosas muy concretas: que se pueda navegar solo con el teclado, que el texto tenga suficiente contraste, que las imágenes tengan descripción, que los formularios digan qué ha fallado y dónde, y que nada dependa exclusivamente del color para entenderse.

Comprobación del contraste de colores de una web en un portátil
El contraste insuficiente es, con diferencia, el incumplimiento más habitual: un gris claro sobre blanco queda elegante y no se lee.

A quién afecta y quién queda fuera

Esta es la parte que más confusión genera, así que vamos al grano. La ley se aplica a los servicios de comercio electrónico y a una lista cerrada de sectores: banca, transporte de viajeros, telecomunicaciones, libros electrónicos y servicios audiovisuales, entre otros.

Las microempresas que prestan servicios quedan exentas de buena parte de los requisitos. La definición no es opinable: menos de 10 trabajadores y un volumen de negocio anual o un balance que no supere los 2 millones de euros. Si superas cualquiera de los dos umbrales de plantilla o facturación, ya no eres microempresa a efectos de la norma.

Importante: la exención es para microempresas prestadoras de servicios. Si fabricas, importas o distribuyes productos con componente digital, la exención no te aplica igual. Y si tienes una tienda online y creces, el día que pases el umbral la web tiene que estar preparada, no empezando de cero.

Los plazos: qué pasa en 2025 y qué en 2030

Hay dos fechas y confundirlas sale caro:

SituaciónFecha límiteQué significa
Web o servicio nuevo28 de junio de 2025Tiene que nacer accesible. No hay periodo de gracia.
Web que ya existía28 de junio de 2030Puedes seguir operando mientras la adaptas, pero el reloj corre.
Rediseño de una web antigua28 de junio de 2025Si la rehaces, la nueva ya cuenta como servicio nuevo.

El tercer caso es el que más gente se encuentra y el que menos se espera: si rehaces la web, el margen de 2030 se te acaba ese mismo día. Es, precisamente, el mejor momento para hacerlo bien, porque adaptar la accesibilidad mientras se diseña no cuesta casi nada y hacerlo después puede obligar a volver a tocar plantillas, colores y formularios.

Qué significa «accesible» en la práctica

La norma técnica de referencia es la EN 301 549, que incorpora las pautas WCAG 2.1 en nivel AA. Suena a jerga, pero se traduce en una lista bastante terrenal:

  • Contraste suficiente: mínimo 4,5:1 entre el texto y su fondo (3:1 si el texto es grande). Ese gris claro tan minimalista suele suspender.
  • Navegable con teclado: todo lo que se puede clicar debe poder alcanzarse con el tabulador, y hay que ver dónde estás en cada momento.
  • Texto alternativo en las imágenes: una descripción útil, no el nombre del archivo. Si la imagen es decorativa, un alt vacío para que el lector de pantalla la salte.
  • Encabezados en orden: un solo h1 y una jerarquía que no salte del h2 al h4. Mucha gente navega saltando de titular en titular.
  • Formularios que explican el error: «revisa el correo electrónico: falta la arroba» en lugar de un recuadro rojo sin texto.
  • Nada que dependa solo del color: si el rojo significa «agotado», que lo ponga también escrito.
  • Zoom hasta el 200 % sin que el contenido se rompa ni desaparezca.
  • Vídeos con subtítulos cuando hay voz que aporta información.
Navegación de una página web solo con el teclado, con el foco visible en un botón
La prueba del teclado es la más rápida y la que más cosas destapa: si no ves dónde estás, tampoco lo ve nadie.

Cómo comprobarlo tú mismo en quince minutos

No hace falta contratar nada para saber si tienes un problema. Con tu web abierta en el navegador:

  • Prueba del tabulador. Haz clic arriba del todo y ve pulsando Tab. Tienes que ver siempre un contorno en el elemento donde estás, y el orden debe tener sentido. Si el contorno desaparece, ya tienes un incumplimiento.
  • Prueba del zoom. Sube al 200 % con Ctrl y +. Si el menú tapa el contenido o los textos se pisan, hay trabajo.
  • Prueba de las imágenes. Clic derecho, «Inspeccionar», y mira si los <img> tienen atributo alt con una descripción de verdad.
  • Prueba del formulario. Envía el formulario de contacto vacío. Si solo se pone rojo y no dice qué falta, no cumple.
  • Prueba de contraste. Usa Lighthouse (ya viene dentro de Chrome, en «Herramientas para desarrolladores») y mira la puntuación de Accessibility.
Consejo: Lighthouse detecta alrededor de un tercio de los problemas reales. Una puntuación de 100 no significa que cumplas: significa que no has suspendido la parte automatizable. El resto —si el texto alternativo es útil, si el orden del teclado tiene sentido— lo tiene que mirar una persona.

Los cinco errores que nos encontramos siempre

Después de revisar muchas webs de negocios de Osona y comarca, los incumplimientos se repiten con una regularidad sospechosa:

  • El foco escondido. Alguien puso outline: none en el CSS porque «quedaba feo» y dejó ciega toda la navegación por teclado.
  • Texto gris claro sobre fondo blanco. Elegante en la pantalla del diseñador, ilegible en la del cliente de 60 años.
  • Imágenes sin alt, o con el nombre del archivo. IMG_20240712.jpg no describe nada.
  • Carruseles automáticos sin pausa. Si el contenido se mueve solo y no se puede parar, hay gente que directamente no puede leerlo.
  • Iconos sin nombre. Un botón que solo es una lupa, para un lector de pantalla, es un botón vacío.

Ninguno de estos cinco es caro de arreglar. Los cinco son caros de ignorar.

Lo que no dice la ley: accesible vende más

Dejando de lado la obligación, hay un argumento que no aparece en el BOE y que debería bastar: en España hay más de 4 millones de personas con discapacidad reconocida, y la población envejece. Una web que se puede usar con la vista cansada, con una mano, o con el móvil al sol del mediodía, no es una web «para discapacitados»: es una web que funciona para todo el mundo.

Y hay un efecto lateral que a los negocios les suele interesar más: buena parte de lo que pide la accesibilidad —encabezados ordenados, texto alternativo, HTML semántico, contraste— es exactamente lo que le facilita el trabajo a Google. No es casualidad que las webs accesibles suelan posicionar mejor. Lo explicamos con detalle en el artículo sobre cómo posicionar tu negocio en la era de la búsqueda con IA, donde la estructura del contenido tiene un peso decisivo.

En WebMasterOsona aplicamos estos criterios desde el primer boceto, no como un parche final. Si quieres saber en qué punto está tu web ahora mismo, una auditoría digital te da el diagnóstico por escrito y priorizado. Y si te estás planteando rehacerla, vale la pena leer antes cuáles son las tendencias de diseño web que de verdad impactan en las conversiones.

Preguntas frecuentes sobre la accesibilidad web obligatoria

Mi web es pequeña y somos tres. ¿Me afecta la ley?

Si sois menos de 10 personas y no llegáis a los 2 millones de facturación, sois microempresa y quedáis exentos de buena parte de los requisitos como prestadores de servicios. Ahora bien, la exención no es una recomendación: si vendes por internet, seguir los criterios básicos de accesibilidad te cuesta poco y te abre clientes que ahora no te pueden comprar.

¿Qué diferencia hay entre WCAG 2.1 AA y la norma EN 301 549?

La EN 301 549 es la norma técnica europea que sirve de referencia para cumplir la ley, e incorpora dentro las pautas WCAG 2.1 en nivel AA. A efectos prácticos, si tu web cumple WCAG 2.1 AA estás cubriendo el grueso de lo que la norma te pide para la parte web.

¿Cuánto cuesta adaptar una web que ya existe?

Depende muchísimo de cómo esté hecha. En una web bien construida, los arreglos habituales —contraste, foco visible, textos alternativos, errores de formulario— son horas de trabajo, no un proyecto nuevo. En una web montada con una plantilla llena de plugins, a veces sale más a cuenta rehacerla que parchearla. La manera honesta de saberlo es mirarla primero.

¿Sirve instalar un plugin de accesibilidad?

Esos widgets que añaden un botón flotante para cambiar tamaños y colores no hacen accesible una web que no lo es, y varios organismos europeos han advertido de que pueden incluso empeorar la experiencia con lectores de pantalla. La accesibilidad se resuelve en el código y en el diseño, no con una capa por encima.

¿Quién vigila que se cumpla?

El control corresponde a las autoridades de vigilancia del mercado y a las administraciones competentes, y el procedimiento habitual arranca con una reclamación de una persona usuaria. Es decir: normalmente no viene nadie a mirártelo, hasta que alguien no puede usar tu web y lo denuncia.

¿Por dónde empiezo si no sé nada de todo esto?

Por las cuatro pruebas del punto anterior: tabulador, zoom al 200 %, textos alternativos y errores de formulario. En un cuarto de hora sabes si tienes un problema pequeño o uno gordo. A partir de ahí, o lo arreglas tú, o pides que te lo miren.

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