Cuánto cuesta una página web para un negocio en 2026 (y qué hay detrás de cada precio)
Landing, web de negocio, tienda online o web con IA: qué incluye cada una, qué pagarás cada año y qué trampas evitar antes de firmar. Con nuestros precios reales como ejemplo.
WebMasterOsona
Equipo editorial
«¿Cuánto cuesta una página web?» es la primera pregunta que hace casi todo el mundo, y la respuesta más repetida en internet, «depende», es verdad pero no sirve de nada. Una web puede costarte lo que pagas cada mes por un constructor o varios miles de euros, y las dos cosas pueden ser razonables. Lo que casi nunca se explica es qué hay detrás de cada precio: qué tipo de web estás comprando, qué pagarás cada año después del primer día, y qué cláusulas convierten una web barata en una cara. Esta guía lo cuenta sin rodeos, con nuestros propios precios puestos encima de la mesa como ejemplo, y también con los casos en los que no te conviene contratarnos a nosotros.
Por qué dos presupuestos para «la misma web» se parecen tan poco
Si has pedido precio a tres sitios, lo normal es que te hayan dado tres cifras que no se parecen en nada. No siempre es que alguien te quiera engañar. Lo que pasa es que «una página web» es una etiqueta que sirve para cosas muy distintas, y cada presupuesto está respondiendo a una pregunta diferente aunque tú hayas hecho la misma.
Hay cuatro cosas que mueven el precio de verdad:
- Lo que tiene que hacer la web. Explicar quién eres y que te llamen no es lo mismo que cobrar pedidos, gestionar stock o contestar a clientes a las once de la noche.
- Cuánto trabajo hay detrás de cada página. Maquetar textos que ya tienes es rápido. Pensar qué hay que decir, ordenarlo para que Google lo entienda y escribirlo para que convenza es la parte lenta, y la que más se nota después.
- Si parte de una plantilla o de cero. Una plantilla comprada y rellenada es más barata de hacer. No es malo en sí; lo malo es pagarla como si fuera a medida.
- Lo que pasa después de publicarla. Aquí está la mitad de la diferencia entre presupuestos. Uno incluye un año de alojamiento, copias y cambios; otro solo la entrega, y el resto lo descubrirás en la primera factura.
Por eso la pregunta útil no es «¿cuánto cuesta una web?», sino «¿cuánto me va a costar tener esta web funcionando durante tres años, y qué recibo a cambio?». Con esa pregunta en la mano, los presupuestos empiezan a poder compararse.
Los cuatro tipos de web y qué incluye cada uno
Antes de hablar de dinero hay que saber qué estás comprando. Casi todo lo que necesita un negocio pequeño cae en uno de estos cuatro grupos.
Landing page: una sola página con un solo objetivo
Una landing es una página que existe para que el visitante haga una cosa concreta: llamar, pedir presupuesto, reservar o dejar sus datos. No tiene menú que distraiga ni diez apartados. Sirve para una campaña de anuncios, para lanzar un servicio o para un negocio que de momento solo necesita estar en internet con un mensaje claro y un formulario que funcione.
Un ejemplo: una fisioterapeuta de Tona que empieza a anunciarse en Instagram para sesiones a domicilio. No necesita una web de ocho páginas: necesita una página que diga qué hace, en qué pueblos, cuánto tarda en dar cita y un botón para pedirla. Si más adelante crece, la landing se convierte en una web.
Qué debería incluir: el mensaje trabajado, un formulario que avise al momento, versión para móvil (que es por donde llegan los clics de los anuncios), velocidad, analítica para saber cuánta gente llega y cuánta te deja los datos, y el SEO de base para que también te encuentre Google.
Web de negocio: explicar todo lo que haces
Es lo que la mayoría tiene en la cabeza cuando dice «una web»: inicio, servicios, quiénes somos, alguna página de trabajos hechos y contacto. Para un taller, una asesoría, una clínica o una empresa de reformas es la herramienta principal: la que enseñan cuando alguien pregunta, la que sale en Google cuando buscan el servicio y el pueblo, y la que convence al que ha llegado por una recomendación.
Qué debería incluir: una página por cada servicio que quieres que te encuentren (esto es lo que más se nota en Google), textos ordenados para el SEO local, diseño para móvil, formularios, certificado de seguridad, datos estructurados, un aviso legal y una política de privacidad coherentes con lo que hace la web, y que la puedas actualizar sin depender de nadie para cambiar un horario.
Tienda online: cobrar sin que estés delante
Una tienda es otra liga, porque ya no solo informa: cobra, calcula portes, avisa de pedidos, controla stock y tiene que cumplir las reglas de la venta a distancia. La parte técnica es la mitad; la otra mitad es el catálogo: fichas bien escritas, fotos, variantes y categorías que se entiendan.
Una tienda de ropa de Vic con 300 referencias y tallas no se parece en trabajo a una ceramista de Folgueroles que vende doce piezas. Y en el segundo caso, a veces lo sensato ni siquiera es una tienda: es una landing con pago o un catálogo con un botón de reserva. Si alguien te vende una tienda completa para doce productos sin preguntarte cuántos vas a tener, desconfía.
Qué debería incluir: catálogo, fichas, pasarela de pago (Redsys, Stripe, PayPal…), cálculo de portes, correos automáticos de pedido, panel para que gestiones productos y precios tú mismo, formación en la entrega y las páginas legales de la tienda. Y una respuesta clara a una pregunta clave: ¿hay comisión por cada venta, además de la de la pasarela de pago?
Web con IA: cuando algo se repite cada día
La novedad de los últimos dos años son los asistentes que contestan en la web o en WhatsApp con la información de tu negocio: horarios, precios orientativos, disponibilidad, cómo pedir cita. No es magia ni sustituye a nadie. Tiene sentido cuando hay preguntas que contestas cada día o cuando se te escapan mensajes fuera de horario. Si en tu negocio no se repite nada, no te hace falta, y quien te diga lo contrario te está vendiendo la moda.
Qué debería incluir: que el asistente conteste solo con tus datos y no se invente nada, que pase a una persona lo que no sabe, que las conversaciones queden registradas para revisarlas y, desde agosto de 2026, que avise de que quien contesta es una máquina. También hay que saber dónde corre el modelo y adónde van los datos que escriben tus clientes.
| Tipo | Para quién | Qué pagas de verdad | Nivel de precio orientativo |
|---|---|---|---|
| Landing | Campaña, servicio concreto, negocio que empieza | Mensaje, formulario, velocidad y medición | El más bajo: cientos de euros |
| Web de negocio | Negocio local con varios servicios | Estructura, textos para Google, una página por servicio | Medio: de centenares a pocos miles, según páginas y contenido |
| Tienda online | Quien vende producto a distancia | Catálogo, pagos, portes, pedidos y cumplimiento legal | Alto: suele empezar por encima de la web de negocio y sube con el catálogo y las integraciones |
| Web con IA | Negocio con preguntas o tareas que se repiten | Preparar el conocimiento, conectar canales, revisar respuestas | Se suma a la web; depende de cuántas cosas tiene que saber hacer |
Los costes que nadie te cuenta en el primer presupuesto
Una web no se compra como una mesa, que la pagas y es tuya para siempre. Se parece más a un local: hay que pagar el alquiler, la luz y alguna reparación. Estos son los conceptos que tendrás cada año tanto si te lo dicen como si no.
- Dominio. El nombre (tunegocio.com o tunegocio.cat) se renueva cada año. Es barato, pero es lo más importante de todo: si deja de renovarse, la web y el correo desaparecen, y si está a nombre de otro, no es tuyo.
- Alojamiento. El servidor donde vive la web. Hay alojamientos muy baratos que van lentos y con los que nadie contesta cuando falla. La velocidad no es un capricho: Google la mide, y te lo explicamos en el artículo sobre Core Web Vitals.
- Certificado SSL. El candado del navegador. Hoy hay certificados gratuitos, pero alguien tiene que instalarlos y vigilar que se renuevan; si caduca, el navegador avisa a tus clientes de que tu web «no es segura».
- Actualizaciones. Si la web usa un gestor de contenidos con plugins, hay actualizaciones de seguridad cada pocas semanas. Una web que nadie actualiza acaba, tarde o temprano, hackeada.
- Copias de seguridad. No basta con «hacer copias»: tienen que guardarse fuera del servidor y alguien tiene que haber probado que se pueden restaurar. Lo contamos a fondo en la guía de copias de seguridad.
- Correo con tu dominio. Tener info@tunegocio.com suele ser un servicio aparte del alojamiento de la web, y hay que configurarlo bien para que tus correos no acaben en spam.
- Cambios. Cambiar un horario, subir una foto o añadir un servicio. Si no los puedes hacer tú, alguien los cobra. Pregunta cuántos entran y a qué precio va la hora.
- SEO. Una web bien hecha sale con el SEO de base, pero posicionar por búsquedas competidas es un trabajo continuo aparte. Nadie honesto te puede prometer «primero en Google» en el precio de la web.
- Tiempo tuyo. Textos, fotos, respuestas a preguntas. Es el coste que más retrasa las webs, y no sale en ninguna factura.
Ninguno de estos costes es un abuso: son reales. El problema aparece cuando el presupuesto no los menciona y te los encuentras después, o cuando están tan escondidos en una cuota mensual que no sabes qué estás pagando.
Las cuatro formas de hacerla: tú, un freelance, un estudio o una agencia
No hay una opción buena para todo el mundo. Hay una que encaja con lo que necesitas, con tu tiempo y con cuánto quieres depender de otros.
Hacerla tú con un constructor
Wix, Squarespace o Shopify (para tiendas) te dejan montar una web con plantillas por una cuota. Para que te hagas una idea con cifras oficiales, en las páginas de precios para España consultadas el 28 de septiembre de 2026, Squarespace anuncia planes de 12 a 69 € al mes pagando el año (de 17 a 79 € pagando mes a mes), con un año de dominio incluido en los planes anuales y un cargo del 2 % por venta en su plan más barato. Shopify anuncia su plan Basic a 24 € al mes pagando el año o 32 € mes a mes, con tarifas de tarjeta desde el 2,1 % + 0,30 € por venta online y un cargo adicional del 2 % en ese plan si usas una pasarela de pago que no sea la suya. Estas cifras cambian y conviene mirarlas en su web el día que decidas.
A favor: empiezas hoy, el coste de entrada es bajo, el alojamiento, el certificado y las actualizaciones las lleva la plataforma, y si te gusta tocar cosas, tienes el control.
En contra: el tiempo lo pones tú, y suele ser mucho más del que calculas. El resultado se parece al de miles de webs con la misma plantilla. La cuota no se acaba nunca y en tiendas se suma a la comisión por venta. Y el día que quieras irte, te llevas los textos y las fotos, pero el diseño y buena parte de la estructura se quedan en la plataforma.
Cuándo es la mejor opción: si estás probando una idea, si tienes tiempo y gusto por hacerlo o si tu presupuesto de este año no da para más. Es una opción digna. Mejor una web sencilla hecha por ti que ninguna.
Un freelance
A favor: trato directo, precio normalmente contenido y, si das con uno bueno, una web muy trabajada. En contra: dependes de una sola persona. Si se pone enfermo, cambia de trabajo o deja de contestar, puedes quedarte con una web que nadie sabe tocar. Antes de contratar, pregunta qué pasa si él desaparece: dónde están los accesos, a nombre de quién está todo y si hay documentación.
Un estudio pequeño
Es lo que somos nosotros, así que lo contamos con la misma vara. A favor: hablas con quien hace el trabajo, hay algo más de estructura que con un freelance (copias, procesos, más de una persona que conoce tu web) y el precio no carga con una oficina de cuarenta personas. En contra: la capacidad es limitada. Un estudio pequeño no te va a dar un equipo de diez personas dedicado a tu proyecto ni atención de guardia a las tres de la madrugada. Si alguno te lo promete, pregúntale cómo.
Una agencia grande
A favor: equipos especializados, capacidad para proyectos grandes, integraciones complejas con programas de gestión, campañas coordinadas en varios países. En contra: para un negocio pequeño, sueles pagar estructura que no usas, y tu proyecto compite por atención con clientes que facturan cien veces más que tú. A menudo acabas hablando con un comercial y no con quien hace la web.
| Opción | Coste de entrada | Tu tiempo | Riesgo principal | Encaja si… |
|---|---|---|---|---|
| Constructor | Muy bajo, cuota mensual | Mucho | Cuota para siempre y difícil de migrar | Pruebas una idea o disfrutas haciéndolo |
| Freelance | Bajo o medio | Medio | Depender de una sola persona | Das con alguien fiable y documentado |
| Estudio pequeño | Medio | Poco | Capacidad limitada en proyectos muy grandes | Eres un negocio local o una pyme que quiere delegarlo |
| Agencia grande | Alto | Poco, pero muchas reuniones | Pagar estructura que no necesitas | Tienes un proyecto complejo o de gran escala |
Las trampas más habituales (y cómo verlas antes de firmar)
La mayoría de los problemas con una web no vienen de que salga cara, sino de lo que se firmó sin leer. Estas son las que más vemos cuando alguien nos pide que revisemos una web que ya tiene.
La web «gratis» con permanencia
Te ofrecen la web sin coste de entrada a cambio de una cuota mensual durante dos, tres o cuatro años. Hasta aquí, podría ser una forma de financiar. El problema es la letra pequeña: si quieres irte antes, pagas las cuotas pendientes; y si te vas al final, la web no es tuya porque la «cedían» mientras pagabas. Haz la cuenta: multiplica la cuota por los meses de permanencia y compárala con lo que costaría comprarla y mantenerla. Casi siempre, la «gratis» es la más cara.
El dominio a nombre de la agencia
Es la más grave y la más fácil de evitar. El dominio es la dirección de tu negocio en internet y la de tu correo. Si está registrado a nombre de quien te hizo la web, el día que discutáis o que cierre, puedes perderlo. En los dominios .com y similares, las normas de ICANN obligan al registrador a dar el código de traslado a quien figura como titular en un máximo de cinco días, y en los .es un cambio de titular tiene que confirmarlo el titular o su contacto administrativo desde el panel de Dominios.es. La clave está en la palabra titular: tiene que ser tu nombre o el de tu empresa, no el de la agencia. Compruébalo hoy mismo con una consulta pública del dominio.
La cuota que no se puede dejar
Parecida a la anterior, pero más sutil: el contrato no tiene permanencia, pero la web está hecha con una herramienta propia del proveedor que no se puede llevar a otro sitio. Te puedes ir cuando quieras, sí, pero sin web. Pregunta con qué está hecha y si te entregarán los ficheros y la base de datos si un día te marchas.
La plantilla vendida como diseño a medida
Usar una plantilla no es un pecado: abarata el trabajo y para muchos negocios es suficiente. El problema es pagarla como si fuera un diseño hecho desde cero. Pide ver dos o tres webs que hayan hecho y fíjate si se parecen demasiado entre sí o a los temas más populares. Y pregunta directamente: «¿parte de una plantilla?». Una respuesta clara ya dice mucho.
El «SEO incluido» sin explicar qué es
Toda web debería salir con la estructura, los títulos y la velocidad correctos para que Google la entienda. Eso es SEO de base y tiene que ir incluido. Lo que no puede ir incluido en un precio cerrado es posicionarte arriba en búsquedas competidas, porque depende de trabajo continuo y de lo que hagan tus competidores. Si alguien te garantiza posiciones, pregúntale qué pasa si no las consigue.
Los cambios que no estaban en el precio
Presupuesto de 600 €, entrega, y al primer cambio de textos, factura. No es necesariamente mala fe, pero debería estar escrito: cuántas rondas de cambios entran antes de publicar, cuántas horas al año después y a cuánto va la hora extra.
Preguntas que tienes que hacer antes de firmar
Imprime esta lista o pásala por correo a quien te haga el presupuesto. Quien trabaja con transparencia la contesta en diez minutos.
- ¿El precio es cerrado y está por escrito? ¿Qué incluye exactamente y qué no?
- ¿A nombre de quién se registra el dominio? Tiene que ser el tuyo o el de tu empresa.
- ¿Me entregaréis los ficheros y los accesos si un día me voy? ¿Con qué tecnología está hecha la web?
- ¿Cuánto cuesta el segundo año? Pide la cifra, no «muy poco».
- ¿Hay permanencia? ¿Qué pasa si quiero cancelar?
- ¿Parte de una plantilla o es un diseño propio?
- ¿Quién escribe los textos? Si te toca a ti, pide al menos una estructura y una guía.
- ¿Cuántos cambios entran antes de publicar y después? ¿A cuánto va la hora extra?
- ¿Cómo son las copias de seguridad? ¿Dónde se guardan y cuándo se probó una restauración por última vez?
- ¿Qué SEO incluye? ¿Qué es de base y qué sería un servicio aparte?
- ¿Cuál es el plazo de entrega y qué necesitáis de mí para cumplirlo?
- ¿Puedo ver webs vuestras publicadas y en marcha? Mejor si puedes preguntar a sus dueños.
Nuestros precios, explicados como ejemplo
Es fácil escribir un artículo sobre precios sin dar ninguno. Nosotros preferimos poner los nuestros, porque es la única forma de que lo que hemos contado hasta aquí se pueda comprobar. No son los más baratos del mercado ni lo pretenden; son los que nos permiten hacer bien el trabajo y seguir aquí dentro de cinco años para mantenerlo. Todos son IVA aparte (el tipo general es del 21 %).
Crear la web
- Landing de una página: desde 499 €. Plazo habitual de una a dos semanas. Mensaje, formulario, analítica, SEO de base y versión para móvil. Detalles en la página de landing pages.
- Web de negocio: desde 890 €. Plazo habitual de dos a tres semanas. Diseño sin plantillas, textos estructurados para el SEO local, versión para móvil y puesta en marcha con el dominio y el certificado de seguridad. El precio final depende de cuántas páginas necesitas. Más en diseño de páginas web.
- Tienda online: desde 1.790 €. Plazo de cuatro a ocho semanas, según el catálogo. Catálogo, fichas, pasarela de pago, portes, correos de pedido y panel para gestionarla tú. La tienda es tuya y no cobramos comisión por venta (la pasarela de pago cobra la suya, como en cualquier tienda). Más en tiendas online.
- Asistente o agente de IA: desde 790 €. Contesta con la información de tu negocio, pasa a una persona lo que no sabe y deja registro de todo. Más en inteligencia artificial.
Mantenerla funcionando
Toda web nueva que hacemos lleva un mantenimiento anual. Es la parte que en otros presupuestos no aparece, y por eso la ponemos delante: incluye el alojamiento, la renovación del dominio, el certificado de seguridad, las actualizaciones, las copias y la vigilancia de que la web responde, además de unas horas de cambios al año.
| Plan | Para | Anual | Mensual | Horas de cambios al año |
|---|---|---|---|---|
| Landing Care | Landing | 249 € | 24,90 € | 1 |
| Web Care | Web de negocio | 349 € | 34,90 € | 3 |
| Web Care+ | Web con seguimiento de cerca | 519 € | 51,90 € | 6 |
| Ecommerce Care | Tienda online | 890 € | 89 € | 10 |
Si la web lleva asistente de IA o automatizaciones, son 240 € más al año. Las horas que pasen del plan van a 65 €/h, avisando siempre antes. Pagar mes a mes es posible, pero sale más caro que pagar el año: en el plan de web de negocio, 34,90 € al mes son 418,80 € al año frente a 349 €. El detalle de cada plan está en mantenimiento web.
Lo que cuesta de verdad: primer año y siguientes
Esta es la tabla que pedimos que te hagan en cualquier presupuesto, hecha con nuestras cifras y pagando el mantenimiento anual:
| Caso de ejemplo | Creación | Mantenimiento anual | Primer año | Cada año siguiente | Total a 3 años |
|---|---|---|---|---|---|
| Landing de una fisioterapeuta | 499 € | 249 € | 748 € | 249 € | 1.246 € |
| Web de un taller mecánico | 890 € | 349 € | 1.239 € | 349 € | 1.937 € |
| Web de una asesoría con seguimiento de cerca | 890 € | 519 € | 1.409 € | 519 € | 2.447 € |
| Web de una peluquería con asistente de IA | 890 € + 790 € | 349 € + 240 € | 2.269 € | 589 € | 3.447 € |
| Tienda online de ropa | 1.790 € | 890 € | 2.680 € | 890 € | 4.460 € |
Son precios de partida, IVA aparte, y el mantenimiento se revisa cada año con el IPC avisando con un mes de antelación. Una web de negocio con doce páginas de servicio o una tienda que tiene que conectarse con el programa de facturación costará más, y te lo diremos por escrito antes de empezar, no a mitad de proyecto.
Lo que siempre firmamos
- Presupuesto cerrado por escrito antes de empezar.
- El dominio y los ficheros son tuyos, siempre. Si un día te quieres ir, te los llevas.
- Sin permanencia en el mantenimiento. Mientras la web está con nosotros, el mantenimiento es lo que la mantiene online; si decides llevártela, te la llevas.
- Sin promesas de posiciones en Google ni atención de guardia las 24 horas: somos un estudio pequeño y sería mentira.
Cuándo no te conviene contratarnos
Un artículo que solo sirve para vender no sirve para decidir. Estos son los casos en los que, honestamente, te diríamos que busques otra cosa:
- Si estás probando una idea y no sabes si seguirá en seis meses. Un constructor con plan mensual te permite probar sin invertir, y si funciona, ya hablaremos.
- Si te gusta hacerlo tú y tienes tiempo. Hay negocios que disfrutan cambiando su web cada semana. Para ellos, un constructor es una herramienta, no un parche.
- Si vendes cuatro productos y no piensas tener más. Muchas veces una landing con pago sale más a cuenta que una tienda entera, y así te lo diremos aunque facturemos menos.
- Si necesitas un equipo grande para un proyecto internacional, con integraciones complejas o con atención de guardia permanente. Ahí una agencia con esa estructura tiene sentido.
- Si el presupuesto real de este año son cien euros. Mejor una ficha de Google bien trabajada, que es gratuita y en un negocio local trae más llamadas que muchas webs. Te explicamos cómo en la guía de la ficha de Google por zona de servicio.
Lista de comprobación para decidir esta semana
- Define qué tiene que hacer la web: que te llamen, que te pidan presupuesto, que te compren o que te contesten solas las preguntas repetidas.
- Elige el tipo: landing, web de negocio, tienda o web con IA.
- Calcula tu tiempo: si vas a hacerla tú, ¿cuántas tardes le puedes dedicar de verdad?
- Pide al menos dos presupuestos con el mismo encargo por escrito.
- Compara el total a tres años, no el precio de entrada.
- Pasa las doce preguntas de este artículo a cada presupuesto.
- Comprueba el titular del dominio si ya tienes uno, antes de cambiar de proveedor.
- Prepara textos y fotos mientras decides: es lo que más acorta los plazos. Si vas a vender online, la guía de fotos de producto con el móvil te ahorrará trabajo.
- Mira qué obligaciones tienes: si vendes a consumidores y pasas de diez trabajadores o dos millones de facturación, te toca la ley de accesibilidad.
Por qué la web sigue importando en 2026
Hay quien se pregunta si hace falta una web cuando la gente busca en Instagram, en Google Maps o directamente pregunta a un asistente de IA. La respuesta práctica es que todas esas vías acaban apoyándose en algo: la ficha de Google enlaza a tu web, los anuncios necesitan una página a la que mandar el clic y los asistentes de IA recomiendan negocios a partir de lo que encuentran publicado sobre ellos. Lo contamos en cómo conseguir que la IA recomiende tu negocio.
Lo que sí ha cambiado es lo que se le pide. Hace diez años bastaba con «estar». Hoy una web tiene que cargar rápido en el móvil, cumplir unas cuantas normas y convencer en pocos segundos a alguien que ha llegado comparando con otros tres. Por eso la diferencia de precio entre una web hecha deprisa y una hecha con criterio se nota en el teléfono, no en el diseño.
Si ya tienes una web y no sabes si está bien o si pagas de más por ella, empieza por ahí: una auditoría de tu presencia digital te dice qué funciona y qué no antes de gastar un euro en rehacerla.
El siguiente paso
Si después de leer esto crees que una web a medida es lo tuyo, cuéntanos qué hace tu negocio y qué quieres que haga la web. Te enviamos un presupuesto cerrado por escrito en 48 horas, con el precio de crearla, el del mantenimiento y lo que no incluye, para que lo puedas comparar con cualquier otro con las preguntas de este artículo. Y si ya tienes web, te la revisamos gratis y te decimos si vale la pena rehacerla o basta con arreglarla.
En WebMasterOsona hablas directamente con quien hará el trabajo: cuéntanos qué necesitas o mira qué incluye una web de negocio antes de escribirnos.
Si lo que necesitas es vender online, tenemos la comparación a fondo: WooCommerce, Shopify o tienda a medida para una tienda pequeña.
Fuentes: Squarespace: planes y precios (consultado el 28 de septiembre de 2026); Shopify: planes y precios (consultado el 28 de septiembre de 2026); ICANN: preguntas frecuentes sobre la transferencia de nombres de dominio; Dominios.es (Red.es): cambiar el titular del dominio; BOE: Ley 37/1992 del Impuesto sobre el Valor Añadido (artículo 90, tipo general); WebMasterOsona: planes de mantenimiento web. Revisado el 28 de septiembre de 2026.
Preguntas frecuentes sobre el precio de una página web
¿Cuánto cuesta una página web básica para un negocio en 2026?
Depende de quién la haga. Con un constructor pagas una cuota mensual y pones tú el tiempo; con un profesional pagas la creación y un mantenimiento anual. Como referencia, en WebMasterOsona una landing de una página parte de 499 € y una web de negocio de 890 €, más un mantenimiento de 249 o 349 € al año que incluye alojamiento y dominio, todo IVA aparte.
¿Cuánto cuesta mantener una web al año?
Hay que contar dominio, alojamiento, certificado de seguridad, actualizaciones, copias de seguridad y algunos cambios. Nuestros planes van de 249 € al año para una landing a 890 € para una tienda online, con 240 € más si la web lleva asistente de IA o automatizaciones. Pagando mes a mes es posible, pero sale más caro.
¿Cuánto cuesta una tienda online?
Más que una web de negocio, porque además de informar tiene que cobrar, calcular portes, gestionar pedidos y cumplir las reglas de la venta a distancia. En WebMasterOsona parte de 1.790 € más 890 € al año de mantenimiento, sin comisión por venta. En plataformas como Shopify pagas una cuota mensual y comisiones por transacción, según su página de precios.
¿Me sale más barato hacerla yo con Wix o Squarespace?
El coste de entrada es más bajo, pero pones tú el tiempo y la cuota no se acaba nunca. Es una buena opción para probar una idea o si disfrutas haciéndolo. Si tu tiempo vale más en tu negocio que delante del ordenador, o necesitas que la web traiga clientes desde Google, suele compensar un profesional.
¿El dominio de mi web debe estar a mi nombre?
Sí, siempre. El titular del dominio es quien puede renovarlo, trasladarlo o cambiarlo de proveedor. Si está a nombre de la agencia que te hizo la web, dependes de ella para seguir teniendo tu dirección y tu correo. Compruébalo antes de firmar y, si ya tienes web, compruébalo hoy.
¿Qué es una web «gratis» con cuota y por qué hay que tener cuidado?
Es una web sin coste de entrada que se paga con una cuota mensual durante varios años, a menudo con permanencia. El riesgo está en que la web no sea tuya al acabar, en pagar las cuotas pendientes si te vas antes o en no poder llevártela. Multiplica la cuota por los meses y compárala con comprarla y mantenerla.
¿Qué tiene que incluir un presupuesto de página web?
El precio cerrado de la creación, qué incluye y qué no, el coste del segundo año, a nombre de quién va el dominio, si hay permanencia, cuántos cambios entran y a qué precio va la hora extra, qué SEO incluye, cómo se hacen las copias de seguridad y el plazo de entrega. Si algo de esto no está escrito, pídelo antes de firmar.